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El Instituto Universitario Ortega-Marañón inaugura el curso académico reivindicando el pensamiento crítico y el valor de las humanidades

La apertura del nuevo curso ha estado marcada por la incorporación de Patria de Lancer a la dirección del Instituto Universitario, la celebración de sus 40 años de trayectoria académica y una lección inaugural del profesor Edoardo Ongaro dedicada al papel del humanismo en la gestión pública.

El Instituto Universitario de Investigación Ortega-Marañón ha celebrado la apertura oficial del curso académico 2026-2027 en un acto que ha reunido a representantes del ámbito universitario y académico para reflexionar sobre los desafíos de la educación superior, el impacto de la inteligencia artificial y la importancia de las humanidades en la sociedad actual.

La jornada ha tenido un significado especial por la incorporación de Patria de Lancer Julnes como nueva directora del Instituto y por la conmemoración de los 40 años de una institución que, desde sus orígenes, ha situado el diálogo entre disciplinas, la cercanía entre profesores y estudiantes y el pensamiento crítico en el centro de su propuesta educativa.

Durante su primera intervención como directora, Patria de Lancer destacó la necesidad de mantener vivo el legado intelectual de José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, no solo como referencia histórica, sino como una herramienta para interpretar los desafíos del presente. En este sentido, recordó que «nuestra institución nació para ser un puente vivo entre el pensamiento, la ciencia y la sociedad» y subrayó su compromiso con una formación capaz de combinar el rigor académico, la reflexión crítica y la responsabilidad social.

Cuatro décadas de una forma diferente de entender la universidad

El presidente de la Fundación Ortega-Marañón, Gregorio Marañón, dedicó su intervención a recuperar los orígenes del Instituto y la singularidad de su modelo educativo, inspirado en la tradición universitaria de Oxford.

Recordó cómo, en 1982, un grupo de profesores e intelectuales vinculados a aquella universidad impulsó un proyecto que aspiraba a trasladar a España una concepción de la enseñanza basada en la relación directa entre docentes y estudiantes, el intercambio de conocimientos y la conversación intelectual. La iniciativa se consolidó institucionalmente en enero de 1986, dando comienzo a una trayectoria que cumple ahora cuatro décadas.

Marañón reivindicó la vigencia de aquellos principios en una sociedad caracterizada por el acceso inmediato a grandes cantidades de información. Frente a esta realidad, defendió el papel de la universidad como un espacio imprescindible para aprender a interpretar los datos, contrastar las ideas y construir un criterio propio.

El pensamiento humano ante los desafíos de la inteligencia artificial

La relación entre tecnología, conocimiento y humanismo ocupó también un lugar destacado en las intervenciones de las representantes de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Mariola Urrea, rectora en funciones de la UIMP, puso en valor la vocación internacional de ambas instituciones y la responsabilidad de la universidad en la construcción de una sociedad democrática. En su intervención, defendió una concepción de la educación superior abierta a los cambios y comprometida con los desafíos del futuro: «No estamos llamados a gestionar museos, sino que estamos llamados a construir futuros».

Por su parte, Rosa de la Fuente, vicerrectora de la Universidad Complutense de Madrid, destacó la importancia de preservar la creatividad, la reflexión y el pensamiento colectivo ante el desarrollo de la inteligencia artificial. En este sentido, defendió que las nuevas tecnologías deben ponerse al servicio de las personas y contribuir al progreso del conocimiento sin sustituir las capacidades que definen el pensamiento humano.

Ambas intervenciones coincidieron en reivindicar el papel de las universidades como espacios de formación intelectual, compromiso ético y defensa de los valores democráticos.

Edoardo Ongaro reivindica el «humanismo práctico» en la gestión pública

La lección inaugural corrió a cargo de Edoardo Ongaro, profesor de Gestión Pública en The Open University del Reino Unido y expresidente del Grupo Europeo de Administración Pública (EGPA), quien centró su intervención en la necesidad de recuperar el papel de las humanidades para afrontar los desafíos de la administración pública.

Durante su conferencia, Ongaro explicó cómo la filosofía, la historia, la antropología y otras disciplinas humanísticas pueden contribuir a mejorar la comprensión de los problemas colectivos y enriquecer la toma de decisiones de las instituciones.

Frente a la creciente especialización del conocimiento, el profesor defendió una perspectiva integradora que permita abordar los desafíos públicos desde distintas disciplinas y prestar una mayor atención a las consecuencias humanas, sociales y éticas de las decisiones políticas y administrativas.

Su propuesta de «humanismo práctico» plantea que la administración pública no debe entenderse exclusivamente como un conjunto de procedimientos, normas y herramientas de gestión, sino también como una actividad orientada al bienestar de las personas y al servicio de la sociedad.

Al finalizar la conferencia, Patria de Lancer destacó la conexión entre este planteamiento y dos de los grandes referentes intelectuales de la Fundación: la razón vital de José Ortega y Gasset y el humanismo científico de Gregorio Marañón.

 

Un nuevo curso para pensar con audacia y rigor

La ceremonia concluyó con la declaración oficial de apertura del curso académico 2026-2027 y un mensaje de la nueva directora dirigido especialmente a los estudiantes. Patria de Lancer les animó a aprovechar su experiencia universitaria como una oportunidad para desarrollar una mirada crítica, cuestionar las certezas y participar activamente en la transformación de la sociedad. En sus palabras, les invitó a «no ser meros espectadores sino a pensar con audacia, dudar con rigor y vivir este curso a la altura de nuestros tiempos».

Con esta apertura, el Instituto Universitario de Investigación Ortega-Marañón inicia una nueva etapa que combina la continuidad de su tradición académica con la voluntad de responder a los retos del presente, reafirmando su compromiso con una educación humanista, interdisciplinar y conectada con la realidad social.

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El Instituto Universitario Ortega-Marañón inaugura el curso académico reivindicando el pensamiento crítico y el valor de las humanidades

La apertura del nuevo curso ha estado marcada por la incorporación de Patria de Lancer a la dirección del Instituto Universitario, la celebración de sus 40 años de trayectoria académica y una lección inaugural del profesor Edoardo Ongaro dedicada al papel del humanismo en la gestión pública.

El Instituto Universitario de Investigación Ortega-Marañón ha celebrado la apertura oficial del curso académico 2026-2027 en un acto que ha reunido a representantes del ámbito universitario y académico para reflexionar sobre los desafíos de la educación superior, el impacto de la inteligencia artificial y la importancia de las humanidades en la sociedad actual.

La jornada ha tenido un significado especial por la incorporación de Patria de Lancer Julnes como nueva directora del Instituto y por la conmemoración de los 40 años de una institución que, desde sus orígenes, ha situado el diálogo entre disciplinas, la cercanía entre profesores y estudiantes y el pensamiento crítico en el centro de su propuesta educativa.

Durante su primera intervención como directora, Patria de Lancer destacó la necesidad de mantener vivo el legado intelectual de José Ortega y Gasset y Gregorio Marañón, no solo como referencia histórica, sino como una herramienta para interpretar los desafíos del presente. En este sentido, recordó que «nuestra institución nació para ser un puente vivo entre el pensamiento, la ciencia y la sociedad» y subrayó su compromiso con una formación capaz de combinar el rigor académico, la reflexión crítica y la responsabilidad social.

Cuatro décadas de una forma diferente de entender la universidad

El presidente de la Fundación Ortega-Marañón, Gregorio Marañón, dedicó su intervención a recuperar los orígenes del Instituto y la singularidad de su modelo educativo, inspirado en la tradición universitaria de Oxford.

Recordó cómo, en 1982, un grupo de profesores e intelectuales vinculados a aquella universidad impulsó un proyecto que aspiraba a trasladar a España una concepción de la enseñanza basada en la relación directa entre docentes y estudiantes, el intercambio de conocimientos y la conversación intelectual. La iniciativa se consolidó institucionalmente en enero de 1986, dando comienzo a una trayectoria que cumple ahora cuatro décadas.

Marañón reivindicó la vigencia de aquellos principios en una sociedad caracterizada por el acceso inmediato a grandes cantidades de información. Frente a esta realidad, defendió el papel de la universidad como un espacio imprescindible para aprender a interpretar los datos, contrastar las ideas y construir un criterio propio.

El pensamiento humano ante los desafíos de la inteligencia artificial

La relación entre tecnología, conocimiento y humanismo ocupó también un lugar destacado en las intervenciones de las representantes de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) y la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

Mariola Urrea, rectora en funciones de la UIMP, puso en valor la vocación internacional de ambas instituciones y la responsabilidad de la universidad en la construcción de una sociedad democrática. En su intervención, defendió una concepción de la educación superior abierta a los cambios y comprometida con los desafíos del futuro: «No estamos llamados a gestionar museos, sino que estamos llamados a construir futuros».

Por su parte, Rosa de la Fuente, vicerrectora de la Universidad Complutense de Madrid, destacó la importancia de preservar la creatividad, la reflexión y el pensamiento colectivo ante el desarrollo de la inteligencia artificial. En este sentido, defendió que las nuevas tecnologías deben ponerse al servicio de las personas y contribuir al progreso del conocimiento sin sustituir las capacidades que definen el pensamiento humano.

Ambas intervenciones coincidieron en reivindicar el papel de las universidades como espacios de formación intelectual, compromiso ético y defensa de los valores democráticos.

Edoardo Ongaro reivindica el «humanismo práctico» en la gestión pública

La lección inaugural corrió a cargo de Edoardo Ongaro, profesor de Gestión Pública en The Open University del Reino Unido y expresidente del Grupo Europeo de Administración Pública (EGPA), quien centró su intervención en la necesidad de recuperar el papel de las humanidades para afrontar los desafíos de la administración pública.

Durante su conferencia, Ongaro explicó cómo la filosofía, la historia, la antropología y otras disciplinas humanísticas pueden contribuir a mejorar la comprensión de los problemas colectivos y enriquecer la toma de decisiones de las instituciones.

Frente a la creciente especialización del conocimiento, el profesor defendió una perspectiva integradora que permita abordar los desafíos públicos desde distintas disciplinas y prestar una mayor atención a las consecuencias humanas, sociales y éticas de las decisiones políticas y administrativas.

Su propuesta de «humanismo práctico» plantea que la administración pública no debe entenderse exclusivamente como un conjunto de procedimientos, normas y herramientas de gestión, sino también como una actividad orientada al bienestar de las personas y al servicio de la sociedad.

Al finalizar la conferencia, Patria de Lancer destacó la conexión entre este planteamiento y dos de los grandes referentes intelectuales de la Fundación: la razón vital de José Ortega y Gasset y el humanismo científico de Gregorio Marañón.

 

Un nuevo curso para pensar con audacia y rigor

La ceremonia concluyó con la declaración oficial de apertura del curso académico 2026-2027 y un mensaje de la nueva directora dirigido especialmente a los estudiantes. Patria de Lancer les animó a aprovechar su experiencia universitaria como una oportunidad para desarrollar una mirada crítica, cuestionar las certezas y participar activamente en la transformación de la sociedad. En sus palabras, les invitó a «no ser meros espectadores sino a pensar con audacia, dudar con rigor y vivir este curso a la altura de nuestros tiempos».

Con esta apertura, el Instituto Universitario de Investigación Ortega-Marañón inicia una nueva etapa que combina la continuidad de su tradición académica con la voluntad de responder a los retos del presente, reafirmando su compromiso con una educación humanista, interdisciplinar y conectada con la realidad social.

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