Fundación Ortega Gasset-Gregorio Marañón

Centro de Estudios Gregorio Marañón

Centro de Estudios Gregorio Marañón

Dentro de los fines de la Fundación Ortega-Marañón, el Centro de Estudios Gregorio Marañón, creado en 2020, se centra en promover y desarrollar la cultura, la formación y la investigación en el ámbito de la medicina y las humanidades, tomando como referencia y ejemplo la vida y obra médica e intelectual del doctor Gregorio Marañón y Posadillo.

Para cumplir con esta misión, el Centro desarrolla una labor divulgativa de la medicina y las humanidades en el nuevo marco de la cultura de humanización de la atención sanitaria, la innovación tecnológica y las políticas de salud. También imparte actividad docente de grado y posgrado dirigida principalmente a los profesionales sanitarios con un carácter innovador y multidisciplinar, en las áreas de conocimiento de la medicina, las ciencias de la salud y la vida.

El Centro de Estudios Gregorio Marañón, además, ha puesto en marcha otras iniciativas en estos ámbitos: el Aula Gregorio Marañón para el análisis y la divulgación de la medicina y las humanidades, aulas temáticas de conocimiento sobre las ciencias biomédicas y un grupo de investigación multidisciplinar, asociado al laboratorio de biopatología de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, que permitirá, a su vez, publicar trabajos de impacto y transferencia de conocimiento.

Director del Centro: Fernando Bandrés Moya, catedrático de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Es especialista en análisis clínicos, así como en medicina legal y forense. Actualmente, también es presidente de la Fundación Tecnología y Salud , miembro del Consejo Académico del Instituto Universitario de Investigación Ortega – Marañón y miembro del Observatorio de Humanización de la Asistencia Sanitaria de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid.

 

2022

La Era Fúngica

Dr. Salvador Ventura Pedret, médico especialista en Laboratorio Clínico,  facultativo emérito del Laboratorio de Bioquímica del Hospital de Bellvitge. Miembro de la Sociedad Española de Medicina del Laboratorio , de la Comisión de  Toxicología y Monitorización de Fármacos, así como de la Sociedad Catalana de Micología. Autor

Las Hurdes, una efeméride para el siglo XXI

Fernando Bandrés, director del Centro de Estudios Gregorio Marañón Es catedrático de Medicina en la Universidad Complutense de Madrid y especialista en análisis clínicos, así como en medicina legal y forense. Actualmente, también es presidente de la Fundación Tecnología y Salud, miembro del Consejo Académico del Instituto

Tecnoética y sociedad

El término tecnoética fue acuñado por Mario Bunge en 1976; y para comprender la incorporación de este híbrido lingüístico en nuestro vocabulario moderno, se hace preciso conocer lo que entendemos por técnica, tecnología, tecnociencia y ética. Cuando se habla de técnica se suele recurrir a la concepción

La humanización de la asistencia sanitaria como concepto, por Fernando Bandrés

Humanizar se pone de moda en el ámbito de la publicidad, se utilizan frases como “el humanismo digital” para mostrar un nuevo trato al cliente. Se incorpora al marketing “el trato personalizado”, que pretende nuevas formas de relación más humanizadoras. La primera impresión al hablar de humanización


El Cigarral de Menores mira a Toledo desde el siglo XVII. Ciudad amada por el Dr. Gregorio Marañón que refería como uno de los pocos escenarios del mundo en que se puede sin esfuerzo soñar.  Era para él “suma de seis civilizaciones superpuestas, encrucijada inmortal de todas las culturas, puente insigne entre el Oriente y Occidente, albergue de todas las civilizaciones y Roma de España “.

El Cigarral también miraba al Mundo desde siempre, residió la Orden de los Clérigos Menores en 1618 y fue desde entonces lugar de contemplación, trabajo y soledad. Diferentes avatares y acontecimientos de la vida y de su historia llevaron el Cigarral de Menores al Dr. Marañón en 1921 para convertirse en lugar universal y por ello también universitario. El Cigarral de Menores se dejó conocer y ser conocido, desde Gustavo Adolfo Bécquer hasta lo más granado de  la cultura y la ciencia de las Generaciones de 1898 , 1914 y 1927 , entre tantos de ellos,  a Pérez Galdós, Ramón y Cajal , Unamuno, Azorín, Baroja, Menéndez Pidal, Valle Inclán, Zuloaga, Antonio, Machado, Manuel de Falla, Ortega y Gasset, Eugenio D’Ors, Pérez de Ayala, Madariaga, Gómez de la Serna, Teófilo Hernando, Vicente Aleixandre, García Lorca  y  Laín Entralgo y  otros muchos  intelectuales españoles que convirtieron  el Cigarral en uno de los mejores  lugares de encuentro, donde la conversación  lo ocupaba todo,  en el que Don Gregorio Marañón decía sentirse discípulo y no maestro.

Así lo percibieron también otros grandes personajes de la cultura, la ciencia y la política, es el caso de Azaña, Marie Curie, el Dr. Fleming, Juan Belmonte, el Conde de Romanones, Luis Rosales, Camilo José Cela, incluso la presencia en 1970 del General De Gaulle. Interminables referencias, siempre incompletas, se daban cita en El Cigarral, templo culto del talento, el compromiso, la vida intelectual y la creatividad.

Desde el Cigarral se podía ver Toledo y a su través el Mundo, la sociedad y la vida para culminar en el palíndromo de reconocer, no solo a quienes nos precedieron sino, también, nuestro tiempo.

Con el título de este blog, “Desde el Cigarral”, intuimos la mirada del Dr. Marañon en su tiempo. Mirar desde el Cigarral significa contemplar, atender, interpretar y comprender para atrapar y apropiarse de lo comprendido, es decir, “comprehender”. Después esa mirada queda reflejada en nuestro gesto, con la marca del silencia profundo, casi místico,  gesto que es también vehículo de las emociones, modifica la oratoria y la conversación, se convierte en símbolo de nuestra conducta y es capaz de contagiar a los demás.

Los comentarios y opiniones de este blog pretenden aportar otra mirada, siempre renovada, nueva y vieja, como la que Gregorio Marañón nos trasmite desde el Cigarral en la fotografía que, a contraluz, realizó Juan Gyenes.

Nos dicen los etimólogos que cigarral refiere también la abundancia de cigarras, como ya indicaba en el siglo XVI Mateo Alemán en su Vida del pícaro Guzmán de Alfarache . Insectos que se hacen notar por su canto monótono, lleno de resonancia, que parece trasmitir el feliz vivir del macho que busca aparearse, símbolo de calor y locuacidad e injustamente de holgazanería e imprevisión, pues las cigarras periódicas llegan a vivir entre 13 y 17 años bajo la tierra, alimentándose del xilema de las raíces de los árboles, para emerger en verano y formar parte del equilibrio biológico de nuestro ecosistema.

Pero hay otras miradas e interpretaciones desde el Cigarral, igual de verdaderas, como la del D. Gregorio Marañón y Bertrán de Lis.

“…pero si algo caracteriza al verano es el incansable coro de las cigarras, intercalando silencios suspendidos de segundos entre el martilleante crepitar, a veces atronador, de sus cadencias y el sonido fresco del agua reposar sobre las tazas de las fuentes “.

“Ayer hoy y mañana en la profunda paz del Cigarral, mi espíritu ha accedido a esa inefable experiencia de sentir como pasa el tiempo sin herirnos “.

Estimado lector desde este territorio bloguero queremos mirar, desde el Cigarral Marañoniano, para ayudarnos a identificar nuestro tiempo con razón cálida, pues no es banal que los poetas provenzales del siglo XIX adoptaran la cigarra de oro como insignia y símbolo de lo más propio del ser humano, la dignidad .

 









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