La Fundación presenta el programa del Centenario de "La deshumanización del arte e ideas sobre la novela" de José Ortega y Gasset

En 1925, José Ortega y Gasset publica La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela, un libro que marcará la recepción de la vanguardia y del arte nuevo en España.
No es una fecha cualquiera: en el mismo año de 1925 tienen lugar otros hechos fundamentales, como la primera exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos (ESAI), la publicación de Literaturas europeas de vanguardia, de Guillermo de Torre, o el homenaje a «Juan de la Encina». La repercusión de las teorías orteguianas sobre el arte y la novela transformaron al libro en un acontecimiento, en un generador de efectos que no puede tratarse únicamente como un escrito particular.
La presentación del programa de actividades del Centenario ha tenido lugar este miércoles -2 de abril de 2025- a través de un desayuno informativo que ha contado con la presencia de Ignacio Blanco Alfonso, director del Centro de Estudios Orteguianos de la Fundación Ortega-Marañón y catedrático de Periodismo de la Universidad CEU San Pablo, y Domingo Hernández Sánchez, catedrático de Estética de la Universidad de Salamanca y coordinador de este Centenario. Un encuentro en el que han participado más de 15 periodistas de prensa y radio.
Un centenario que no sólo mira hacia atrás, sino hacia delante
La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela es el ensayo que, por un lado, introduciría el concepto de ‘deshumanización’ al hablar del arte, pero que rápidamente generaría una serie de polémicas que lo trasladarían a otros ámbitos, fuera de su contexto. “Si hay algo que queda claro en el libro, casi desde la primera página, es que aquello que Ortega quiere hacer es analizar la relación entre el arte y la sociedad. Es decir, cómo hay una serie de problemas con un determinado público porque no entiende determinadas obras de arte.” A partir de ahí, “lo que hemos hecho es aprovechar lo que dice Ortega y trasladarlo a nosotros mismos”, explica Domingo Hernández Sánchez.
Esta es la filosofía del centenario, un centenario que aspira a ser, en ese sentido de actualidad, “más Orteguiano que Ortega”. Si él quería conocer la deshumanización a la altura de su tiempo, “nosotros queremos ver cómo puede funcionar eso ahora”. El propósito de diversificar no se limita a los temas que se tratan, sino que se aplica a la forma de llevarlo a cabo. No se reduce a arte y novela, sino que abre espacio para el teatro y la música. Junto a las conferencias más académicas, habrá danza para niños, lecturas dramatizadas, diálogos en colaboración con el Instituto de Bellas Artes; tantas actividades como oportunidades para aplicar las ideas de Ortega en el estudio de lo nuevo, de nuestro tiempo.
Una ambigüedad relevante en el tema
Durante la presentación, en respuesta a un periodista de EFE sobre la relevancia del arte en la actualidad, tuvo lugar un diálogo sobre ese paralelismo entre arte de vanguardia y arte contemporáneo.
«Igual que lo que dijo Ortega, pero en un contexto diferente». Si él pensaba que el arte nuevo no podía entenderse, el arte contemporáneo, las vanguardias de hoy, muestran el mismo reto para la comprensión, creando una cierta distancia. Aunque hoy es más accesible, sigue planteándose la discusión sobre el arte como un objeto emocional o intelectual.
Aunque el ojo esté «más educado, la sensación humana sigue siendo de incomprensión», argumenta Ignacio Blanco.
De hecho, si bien la deshumanización es una forma de mirar el estado del arte, también es una forma de mirar el tema de lo humano, un tema que hoy en día se cuestiona constantemente con los debates en torno al transhumanismo, el posthumanismo, la inteligencia artificial y la deshumanización en general.
El propio término ‘deshumanización’ abre la puerta a una reflexión que ya se dio en el momento de la publicación del ensayo. Aunque el propio Ortega apenas volvería a utilizar esa expresión, fuente de polémicas y malas interpretaciones, también nos invita a cuestionar este término tan político. La conversación trató asimismo de la recepción y emisión de estas nuevas formas artísticas, en dinámica deshumanizada.
Según Ignacio Blanco, «todo arte es humano en la medida en que produce en nosotros una experiencia estética». El director del Centro de Estudios Orteguianos condujo a los participantes a una reflexión sobre la experiencia profunda de la humanidad de la obra de arte, aquella que «comunica algo, la que nos permite ver una experiencia estética más allá de lo que conocemos del mundo natural». Por ello, siguiendo el ejemplo propuesto por Ortega, contrapuso el arte abstracto a las estatuas de cera, que se limitan a imitar la realidad, e impiden «llevarnos a un lugar distinto del que se alcanza en el mundo físico».
De la misma forma, frente al arte generado por IA se plantea un nuevo arte deshumanizado. Estas ideas, aún por formularse, serán exploradas a lo largo de las actividades del centenario.
Un programa diversificado
Además de los formatos diseñados para enraizarse en la filosofía de Ortega, las propias actividades miran más allá. El centenario se descentraliza para colaborar con otras instituciones, y aunque un gran número de actividades tendrán lugar en Madrid, varias se desarrollarán en centros como el Centro Internacional de Teatro Manchado de Soria, el Centro de la Generación del 27 de Málaga, y en ciudades como Salamanca o Palma de Mallorca.
“Es decir, que el centenario no solo se diversifique en los públicos y en los temas, sino también directamente en los espacios, sacarlo de Madrid para que sea otro centenario a nivel nacional.” Es gracias a la riqueza del libro, que permite introducir nuevos nombres y personajes, que el centenario resulta tan esclarecedor. La deshumanización permite actividades transversales y heterogéneas, entre ellas un concierto-coloquio: la interpretación al piano de Musicalia por Antonio Notario.
Conoce el programa del Centenario

La Fundación presenta el programa del Centenario de "La deshumanización del arte e ideas sobre la novela" de José Ortega y Gasset

En 1925, José Ortega y Gasset publica La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela, un libro que marcará la recepción de la vanguardia y del arte nuevo en España.
No es una fecha cualquiera: en el mismo año de 1925 tienen lugar otros hechos fundamentales, como la primera exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos (ESAI), la publicación de Literaturas europeas de vanguardia, de Guillermo de Torre, o el homenaje a «Juan de la Encina». La repercusión de las teorías orteguianas sobre el arte y la novela transformaron al libro en un acontecimiento, en un generador de efectos que no puede tratarse únicamente como un escrito particular.
La presentación del programa de actividades del Centenario ha tenido lugar este miércoles -2 de abril de 2025- a través de un desayuno informativo que ha contado con la presencia de Ignacio Blanco Alfonso, director del Centro de Estudios Orteguianos de la Fundación Ortega-Marañón y catedrático de Periodismo de la Universidad CEU San Pablo, y Domingo Hernández Sánchez, catedrático de Estética de la Universidad de Salamanca y coordinador de este Centenario. Un encuentro en el que han participado más de 15 periodistas de prensa y radio.
Un centenario que no sólo mira hacia atrás, sino hacia delante
La deshumanización del arte e Ideas sobre la novela es el ensayo que, por un lado, introduciría el concepto de ‘deshumanización’ al hablar del arte, pero que rápidamente generaría una serie de polémicas que lo trasladarían a otros ámbitos, fuera de su contexto. “Si hay algo que queda claro en el libro, casi desde la primera página, es que aquello que Ortega quiere hacer es analizar la relación entre el arte y la sociedad. Es decir, cómo hay una serie de problemas con un determinado público porque no entiende determinadas obras de arte.” A partir de ahí, “lo que hemos hecho es aprovechar lo que dice Ortega y trasladarlo a nosotros mismos”, explica Domingo Hernández Sánchez.
Esta es la filosofía del centenario, un centenario que aspira a ser, en ese sentido de actualidad, “más Orteguiano que Ortega”. Si él quería conocer la deshumanización a la altura de su tiempo, “nosotros queremos ver cómo puede funcionar eso ahora”. El propósito de diversificar no se limita a los temas que se tratan, sino que se aplica a la forma de llevarlo a cabo. No se reduce a arte y novela, sino que abre espacio para el teatro y la música. Junto a las conferencias más académicas, habrá danza para niños, lecturas dramatizadas, diálogos en colaboración con el Instituto de Bellas Artes; tantas actividades como oportunidades para aplicar las ideas de Ortega en el estudio de lo nuevo, de nuestro tiempo.
Una ambigüedad relevante en el tema
Durante la presentación, en respuesta a un periodista de EFE sobre la relevancia del arte en la actualidad, tuvo lugar un diálogo sobre ese paralelismo entre arte de vanguardia y arte contemporáneo.
«Igual que lo que dijo Ortega, pero en un contexto diferente». Si él pensaba que el arte nuevo no podía entenderse, el arte contemporáneo, las vanguardias de hoy, muestran el mismo reto para la comprensión, creando una cierta distancia. Aunque hoy es más accesible, sigue planteándose la discusión sobre el arte como un objeto emocional o intelectual.
Aunque el ojo esté «más educado, la sensación humana sigue siendo de incomprensión», argumenta Ignacio Blanco.
De hecho, si bien la deshumanización es una forma de mirar el estado del arte, también es una forma de mirar el tema de lo humano, un tema que hoy en día se cuestiona constantemente con los debates en torno al transhumanismo, el posthumanismo, la inteligencia artificial y la deshumanización en general.
El propio término ‘deshumanización’ abre la puerta a una reflexión que ya se dio en el momento de la publicación del ensayo. Aunque el propio Ortega apenas volvería a utilizar esa expresión, fuente de polémicas y malas interpretaciones, también nos invita a cuestionar este término tan político. La conversación trató asimismo de la recepción y emisión de estas nuevas formas artísticas, en dinámica deshumanizada.
Según Ignacio Blanco, «todo arte es humano en la medida en que produce en nosotros una experiencia estética». El director del Centro de Estudios Orteguianos condujo a los participantes a una reflexión sobre la experiencia profunda de la humanidad de la obra de arte, aquella que «comunica algo, la que nos permite ver una experiencia estética más allá de lo que conocemos del mundo natural». Por ello, siguiendo el ejemplo propuesto por Ortega, contrapuso el arte abstracto a las estatuas de cera, que se limitan a imitar la realidad, e impiden «llevarnos a un lugar distinto del que se alcanza en el mundo físico».
De la misma forma, frente al arte generado por IA se plantea un nuevo arte deshumanizado. Estas ideas, aún por formularse, serán exploradas a lo largo de las actividades del centenario.
Un programa diversificado
Además de los formatos diseñados para enraizarse en la filosofía de Ortega, las propias actividades miran más allá. El centenario se descentraliza para colaborar con otras instituciones, y aunque un gran número de actividades tendrán lugar en Madrid, varias se desarrollarán en centros como el Centro Internacional de Teatro Manchado de Soria, el Centro de la Generación del 27 de Málaga, y en ciudades como Salamanca o Palma de Mallorca.
“Es decir, que el centenario no solo se diversifique en los públicos y en los temas, sino también directamente en los espacios, sacarlo de Madrid para que sea otro centenario a nivel nacional.” Es gracias a la riqueza del libro, que permite introducir nuevos nombres y personajes, que el centenario resulta tan esclarecedor. La deshumanización permite actividades transversales y heterogéneas, entre ellas un concierto-coloquio: la interpretación al piano de Musicalia por Antonio Notario.
Conoce el programa del Centenario

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