
La sede de la Fundación Ortega Marañón es la antigua Residencia de Señoritas, activa entre 1915 y 1936, una institución clave en el proceso de emancipación femenina impulsado por la II República. Las mujeres vinculadas con la Residencia conforman la denominada ‘Generación del 25’ (también conocida como ‘Las Sinsombrero’), un grupo heterogéneo de pioneras de la pedagogía, el arte, las ciencias, la literatura, la política, la filosofía o el deporte.
Se trata de una generación de la que la sociedad en su conjunto (y las mujeres en concreto) es deudora, consideramos que la mejor manera de rendirle tributo es conectando su legado y su espíritu de vanguardia con la creación actual.

Introducción: Yo fui la Residencia de Señoritas
La Residencia de Señoritas fue el primer centro oficial que fomentó en España la formación de mujeres en la enseñanza superior. Inaugurada en octubre de 1915, estuvo dirigida por la brillante pedagoga y humanista María de Maeztu hasta el verano de 1936, fecha en que cerró sus puertas tras el inesperado estallido de la Guerra Civil española. Su origen se debe a la apuesta que realizó la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) del Ministerio de Instrucción Pública por promover la igualdad de oportunidades en la sociedad a través de la educación. La Residencia de Señoritas tuvo una de sus ubicaciones en la calle Fortuny 53 de Madrid, hoy sede principal de la Fundación José Ortega y Gasset – Gregorio Marañón (FOM). Conscientes de esta importante herencia, la FOM alberga y conserva el Archivo original de la Residencia de Señoritas y promueve, también, un amplio abanico de actividades – investigaciones, exposiciones, jornadas, conferencias, mesas redondas, etc.- enfocadas a resaltar su legado y valores como ejemplo de progreso para la sociedad de nuestro tiempo.

Capítulo 1: Victorina Durán, la escenógrafa del deseo
Artista Visual: Rocío Bueno
Pionera: Victorina Durán
Descripción: Hay lugares que solo laten cuando se les devuelve su pulso original. Con esta acción pretendo que la salita de té de la Residencia de Señoritas recupere su esencia a través de la mirada de mujeres contemporáneas. En este gesto hay algo más que un homenaje: es un acto de justicia poética. Victorina Durán no solo diseñó vestuarios, sino que creó ficciones habitables. En sus figurines – criaturas suspendidas entre el trazo y el deseo – se esbozan anatomías que desbordan normas: construcciones híbridas, barrocas, políticas. Cada uno es un escenario para la multiplicidad del yo.

Capítulo 2: Concha Méndez, la poeta sin sombrero
Artista Visual: Laura C. Vela
Pionera: Concha Méndez
Descripción: Se subió al trampolín, desplegó el rollo de poemas y se puso a recitar. Poeta, guionista, editora, nadadora, madre, amiga… Concha Méndez vivió varios exilios: el primero, el de su familia, de quien tuvo que huir para poder ser libre y desarrollarse. Después, el de la guerra, de la que se refugió en París, La Habana, México. A Concha la imagino nadando, con el papel aún en su mano, y a cada brazada, versos y ella disolviéndose en el mar.

Capítulo 3: Dorotea Barnés, la química del futuro silenciado
Artista Visual: Elisa Miralles
Pionera: Dorotea Barnés
Descripción: Una obra en dos. El espejo, como elemento recolector de luz dispersa y multiplicador de realidades. La cadena de cistina proyectada en un sueño hacia nuevas formas de vida. Dorotea Barnés, pionera en espectroscopía y Licenciada en Químicas (1931), recorre la galería de la Residencia. Su carrera asciende por los peldaños de la ciencia: del Laboratorio Foster a los Estados Unidos y Austria. Un homenaje que me ha llevado de vuelta a mis años de estudiante de Ingeniería Química y a descubrir a Dorotea tras la cámara.

Capítulo 4: Maruja Mallo, la pintora del vértigo y la verbena
Artista Visual: Montaña Gama
Pionera: Maruja Mallo
Descripción: Buscaba una luz teatral, como la de un decorado, a pesar de que el lugar era real. Regresé a mi infancia, a mi pueblo y desde allí abordé la intervención. Maruja Mallo marcaba la pauta. Dispuse los objetos como quien traza un ritual: calaveras, palos, tiza… No estábamos en Cercedilla sino en Extremadura. Autorretrato en una España renovada pero anclada en lo eterno… La Santa Mafia, sotanas y guitarras. Desafío a la cámara con la misma contundencia que Maruja, pintora rebelde que, en ocasiones, se dejaba atrapar por la lente.

Capítulo 5: Matilde Ucelay, la arquitecta que nunca se rindió
Artista Visual: Lurdes R. Basolí
Pionera: Matilde Ucelay
Descripción: Quería fotografiar alguna forma de vida en una casa diseñada por Matilde Ucelay. Me enamoré de Casa Utray, una joya de una sola planta que reposa sobre la tierra, minuciosa y esencial. Y sí, encontré vida: una casa llena de puertas, siempre abiertas, por las que transitan personas en constante movimiento. Sentí estar en un laberinto, como el del poema de Borges: “No habrá nunca una puerta. Estás adentro. Y el alcázar abarca el universo. Y no tiene ni anverso ni reverso. Ni externo muro ni secreto centro”.

Capítulo 6: Margarita Nelken, la voz de la disidencia
Artista Visual: María Platero
Pionera: Margarita Nelken
Descripción:
Las vemos.
Nos ven.
Son tres pero eran treinta.
O trescientas.
Había fotos de ellas en blanco y negro pero no las
habíamos visto. No tanto. Veámoslas.
Estaban. Eran. Fueron. Somos. Juntas.
Queremos volver al salón de té.
Queremos ser un poco ellas. O intentarlo.
Yo, Nelken, mano en alto, cargando, escribiendo,
pintando, cuidando.
Algo de ellas nos llevamos. Mucho.
También dejamos algo en la Residencia, encontradlo.
Las veis.
Nos veis.

Capítulo 7: María Bernaldo de Quirós, volar con mis alas
Artista Visual: Marina Bobo
Pionera: María Bernaldo de Quirós
Descripción: A través de dos imágenes generadas con inteligencia artificial, esta obra rinde homenaje a María Bernaldo de Quirós, la primera mujer en obtener el título de aviación en España, explorando su lucha por la libertad en un contexto que intentaba limitarla.
La elección de la inteligencia artificial como herramienta no solo responde a mi interés por la imagen más allá de la cámara, sino que establece un paralelismo entre la aviadora – pionera tecnológica de su época – y las posibilidades que ofrece esta nueva frontera visual dentro del campo de la fotografía.

Capítulo 8: María Zambrano, la luz del pensamiento
Artista Visual: Ana Paes
Pionera: María Zambrano
Descripción: En un elevarse a contraluz más allá del alba, una imagen, tal vez un sol. Y sobre el plato de plata, limones de su infancia. Casi eclipse, casi luna. La obra de María Zambrano está llena de metáforas: el claro del bosque es un centro en el que no siempre es posible entrar… La intuición se desprende de la cámara y desvela la huella de la materia sobre el papel fotosensible. Paseos por Casa de Campo, lo más parecido a un bosque que alcanzo en bicicleta.

Capítulo 9: María Moliner, la que tejía palabras
Artista Visual: Alba Serra
Pionera: María Moliner
Descripción: ¿Cómo encontrarnos ella y yo, a medio camino entre la imagen y la palabra? Escribiré una definición de su diccionario. Deletrearé la oración en una cuadrícula de retratos, refotografiados a partir de expedientes de depuración a los que fueron sometidas durante el franquismo. Archiveras y Bibliotecarias. La “A” es para su autora, María Moliner: mente clara, lógica, obstinada, idealista… comprometida con las Misiones Pedagógicas.
¿Y qué decir de las que nunca sabremos nada? Un retrato en blanco, vacío, protegido por papel de conservación. En cierta forma, son todas ellas y a la vez es ninguna.
Escribir. Del lat <> ; intr. o tr. “No sabe escribir su nombre”. Representar sonidos o expresiones con signos dibujados.

Capítulo 10: Josefina Carabias, la voz que lo contó todo
Artista Visual: Sofía Moro
Pionera: Josefina Carabias
Descripción: Me interesaba la Josefina Carabias joven, escribiendo sus primeras crónicas desde la Residencia de Señoritas. Moderna y sin sombrero, con el pelo à la garçonne, asistiendo a las tertulias del Ateneo con Azaña y Valle-Inclán. Josefina se propuso llegar a todo el mundo y para ello se metía en su piel. Ocho días pasó en el Hotel Florida haciéndose pasar por una chica de servir. Su éxito fue arrollador. Cada mañana los lectores esperaban una nueva aventura.

Epílogo - Las que miran – Fotógrafas de la nueva memoria
Artista Visual: Ana Amado
Descripción: Abordar el edificio como un hito arquitectónico, escenario y testigo silencioso de la efervescencia cultural de un tiempo. La fantasmagoría nos abre las puertas al ensueño, un lugar donde habita el recuerdo de sus almas y voces, encarnadas por mis compañeras de aventura. Una forma de rendir homenaje al legado de aquellas otras mujeres, pioneras, que sentimos como maestras, amigas o guías en la distancia. El juego es la clave, velocidades lentas, dobles exposiciones y transparencias sobre el espacio.

Esta actividad ha recibido una ayuda del Ayuntamiento de Madrid a través de la Subvención Nominativa 2025.